Como es tradición, la Diócesis de Roma celebró la temporada cuaresmal en la Basílica de San Juan de Tharão el primer domingo de Cuaresma.

Las estaciones son un antiguo rito que invita a los sustos a detenerse a meditar sobre la Pasión del Señor antes de continuar con las tareas diarias. Tradicionalmente, los romanos se detenían todos los días de Cuaresma frente a una de las iglesias del centro de la ciudad en memoria de los mártires.

Este año, la Eucaristía estuvo presidida por el obispo auxiliar de Roma, monseñor Paolo Selvadagi, y contó con la presencia de algunos representantes de las cofradías de la Diócesis de Roma debido a medidas sanitarias para evitar contagios de Covid-19.

En 2020, el entonces obispo auxiliar del sector central de la Diócesis de Roma, monseñor Gianrico Ruzza, destacó que los romanos «celebran con alegría la tradición de las estaciones cuaresmales que unen, en memoria litúrgica y espiritual, a la naciente Iglesia diocesana, que, desde los primeros siglos de vida, quiso subrayar la importancia del tiempo litúrgico preparatorio para la Pascua».

Del mismo modo, el director de la oficina litúrgica de la Diócesis de Roma, P. P. Giusepppe Midili explicó entonces que «el recorrido de las estaciones de Cuaresma en Roma expresa el deseo, la vocación y la necesidad de ser peregrinos en la ciudad donde uno vive».

«Es un viaje penitencial que nos ayuda a redescubrir la perspectiva de santidad a la que estamos llamados. Nos detuvimos en los lugares donde los mártires dieron su vida para redescubrir el significado de nuestra existencia. Hemos caminado por la vida de la ciudad de Roma y de cada ciudad, y hemos redescubierto que el lugar donde se desarrolla nuestra vida cotidiana estaba habitado por santos, mártires…, testigos», agregó el Padre. Midili.

Cuaresma 2021

Este año, el Papa Francisco celebró la primera de las temporadas cuaresmales el Miércoles de Ceniza en la Basílica de San Pedro en el Vaticano y no, como se suele celebrar, en la iglesia de San Anselm situada en el Monte Romano Aventine.

La sede cambió porque las autoridades italianas pidieron evitar cualquier tipo de aglomeraciones como prevención de contagios de Covid-19. Por esta razón, no se pudo celebrar la tradicional procesión desde la iglesia de San Anselm hasta la Basílica de Santa Sabina en la colina de los Aventinos.

Según la tradición, en cada época cuaresmal, «los fieles de Roma se detienen en una iglesia del centro histórico de Roma, donde se conservan los recuerdos de los mártires, donde celebran la misa que está precedida por una procesión durante la cual se cantan los cantos de los santos», dijo la Diócesis de Roma.